Princess machine, las mujeres y la ciencia

Debbie Sterling una ingeniera de la universidad de Stanford en Estados Unidos, que recientemente decidió fundar una empresa de juguetes que da alternativas al rosa que impera en los juguetes enfocados a las niñas. Su empresa se llama GoldieBox, donde con libros interactivos y juegos de construcción pretende impulsar a las niñas a estudiar ciencias.

Nuestra idea no es hacer publicidad a ninguna marca pero la iniciativa se nos hace interesante más allá del mero hecho comercial, los comerciales tienen una pinta buenísima, espero que los juguetes lo sean también.

Equidad de género debe integrar la formación científica

“La formación en arquitectura, que evita el sesgo de género, puede inculcarse la ciencia”, dice Shirley Malcom.

Las mujeres están poco representadas en la ciencia, y en la mayoría de áreas de la ingeniería, a pesar de los requisitos legales para la igualdad de oportunidades en muchos países. Las principales razones para esto incluyen la falta de oportunidades en educación, formación avanzada y empleos importantes. Incluso cuando estos elementos están presentes, las mujeres pueden tener posibilidades limitadas para progresar, a pesar de su capacidad y competencia.

¿Cómo debe responder la comunidad científica a la necesidad de una ciencia más inclusiva y evitar la discriminación de género?

Considere la formación en arquitectura. Parte de ello involucra el aprendizaje de los requerimientos técnicos para los edificios, los códigos y las normas establecidas por la profesión, así como las exigidas por la ley. Por ejemplo, una nunca se imaginaría que la formación es adecuada si no ha aprendido acerca de los requisitos legales asociados con el acceso para personas discapacitadas.

Ahora, tome este modelo y transfiéralo a la ciencia. Igual que otros aspectos de la ciencia —como la integridad de la investigación— que constituyen los principales valores, normas y comportamientos, la igualdad de género debería ser parte de la formación básica de todo científico. También debería ser parte de la cultura y el ethos de la ciencia.

¿Dónde está el problema?
El sesgo de género es a menudo una parte de las actividades más importantes de los investigadores. Por ejemplo, varios estudios, entre ellos recientes hallazgos en Proceedings of the National Academy of Sciences, han demostrado que tanto hombres como mujeres que evalúan la calidad del trabajo investigación para la financiación, publicación o propósitos de empleo otorgan a los hombres una calificación más alta, les consideran mejores candidatos y creen que se les debe ofrecer salarios más altos que a las mujeres, incluso cuando presentan las mismas credenciales [1].

Además, muy a menudo las mujeres están ausentes de las propuestas de liderazgo en los ministerios del gobierno y son menos propensas a ser parte de las academias de ciencias o ser convocadas por comités asesores, todos lugares donde las agendas o los estándares de investigación pueden ser informados o establecidos.

Sin las voces de las mujeres, algunas cuestiones puede que nunca se discutan, como por ejemplo, la necesidad de capacitación agrícola para apoyar a las agricultoras o para educación en salud de la mujer.

Procesos científicos, políticas y procedimientos pueden sofocar a las mujeres, sobre todo cuando los patrones de sus vidas son diferentes a los de los hombres. Por ejemplo, las mujeres pueden iniciar sus carreras a una edad mayor como resultado de las responsabilidades familiares, lo que podría dejarlas en desventaja para postular a distinciones para “jóvenes científicos”.

“Considerando el valor que científicos le dan a la objetividad y a evitar el sesgo, no debería haber ninguna tolerancia para las desigualdades de género”. Shirley Malcom, Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia

Promover el cambio
Entonces, ¿cómo se puede promover un cambio en un sistema en el que incluso las prácticas básicas pueden apoyar desigualdades?

Promover la visibilidad de las mujeres es una forma: reconociendo las contribuciones de las mujeres a la ciencia y ayudándolas a conseguir colaboradores posicionándolas en el escenario mundial.

El Programa L’Oréal-UNESCO “La Mujer y la Ciencia”, por ejemplo, ha identificado y financiado a destacadas investigadoras en todo el mundo. Y los premios de la Fundación Elsevier para científicas del mundo en desarrollo que inician su carrera, que se otorgan en conjunto con la Organización de Mujeres en Ciencia para el Mundo en Desarrollo y la Academia Mundial de las Ciencias (TWAS), ofrece un premio en efectivo junto con la oportunidad de creación de redes.

Hay otras maneras de promover la visibilidad. Las mujeres pueden asegurarse de que reciban el reconocimiento adecuado por su trabajo conversando acerca de la autoría de las publicaciones (un determinante importante del desarrollo de la carrera) y acordando de antemano los términos en que se evaluarán y se reconocerán las contribuciones a las publicaciones.

Además, los departamentos académicos necesitan proporcionar formas para que las científicas en formación accedan a lo que necesitan para tener éxito, incluyendo redes y mentores. Del mismo modo, los empleadores necesitan poner a disposición esas oportunidades a través de progas formales de capacitación, así como el acceso a tareas importantes.

Por qué importa?
Un creciente cuerpo de investigaciones documenta la necesidad de incluir las consideraciones de género en la investigación. Hay muchas instancias donde el análisis de sexo o de género ha dado lugar a hallazgos de investigación o de diseño  [2].

Las contribuciones femeninas y las perspectivas de género también pueden dar cuenta de las implicancias de la investigación y sus aplicaciones, tales como la forma en que se distribuyen los costos y beneficios.

Otra investigación destaca el valor de variadas perspectivas en la promoción de la innovación. Las instituciones de educación y formación harían bien en considerar los méritos de equipos de investigación diversos, no solo para lograr la igualdad de oportunidades, sino también para hacer un trabajo de calidad.

También se necesitan perspectivas y una mirada de género en otras industrias e instituciones. Al considerar la dosis de las medicinas, las alturas “estándar” para los pasamanos de escaleras y el diseño de los cinturones de seguridad, un tamaño no sirve para todos. Este principio debe ampliarse a la ciencia.

Cómo ser inclusivxs
Considerando el valor que los científicos le dan a la objetividad y a evitar el sesgo, no debería haber ninguna tolerancia para las desigualdades de género. Este es el caso tanto de las mujeres como de los hombres. En muchos casos, los hombres son aliados importantes en la promoción de una comunidad científica inclusiva.

Las asociaciones y academias deben predicar con el ejemplo, trabajando en todos los niveles para llevar a las mujeres hacia la corriente principal de la ciencia y la tecnología. Se necesita más esfuerzo para aprovechar las redes en las que las mujeres pueden ser activas, para designarlas en los comités y para darles la oportunidad de presentar su trabajo.

Pero todo el mundo tiene un papel en la comunicación de las desventajas que enfrentan las mujeres en un sistema que fue construido, y todavía está en construcción, sobre los patrones y las características de vida de los hombres.

Esto nos lleva de nuevo a la arquitectura. En los edificios públicos se espera que el espacio sea utilizado por una misma cantidad de hombres y de mujeres. Pero los códigos arquitectónicos, reconociendo las diferencias biológicas, establecen que se incluyan muchos más espacios en las instalaciones sanitarias de las mujeres. Proporcionar un igual número no es lo mismo que ser equitativo.

Por consiguiente, lograr la igualdad de género a veces requiere tomar previsiones equitativas para apoyar la ciencia de calidad.

El enfoque aceptado de pedir a las mujeres en la ciencia que operen en un marco de normas definidas por hombres necesita ser reexaminado. Tener un comportamiento y consideraciones equitativas deben ser una parte clara de lo que significa ser un científico.

Shirley Malcom es jefa del directorio de Programas de Educación y de Recursos Humanos de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia. También es copresidenta de la Junta Asesora de Género en la Comisión de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo y de la campaña mundial GenderInSITE (Género en Ciencia, Innovación, Tecnología e Ingeniería).

La versión original de este artículo se publicó en la edición Global de SciDev.Net

Referencias

[1] Corinne A. Moss-Racusin y otros Science faculty’s subtle gender biases favor male students (Proceedings of the National Academy of Sciences, 2012)
[2] Grupo de expertos Innovation through Gender  Gendered innovations: How gender analysis contributes to research (Comisión Europea, 2013)

Fuente: ScivDev.net

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